OPIUM-POPULI. Por Prof Daniel Rey desde Uruguay
Mientras una parte del país deposita sus ilusiones en una pelota, la realidad sigue golpeando la puerta de miles de uruguayos. Durante décadas nos enseñaron que el fútbol era una pasión capaz de unirnos. Y quizás lo sea. Pero también puede convertirse en una poderosa distracción cuando los problemas estructurales quedan relegados a un segundo plano. Como decía Marx sobre la religión, aquello que alivia momentáneamente también puede impedirnos mirar las causas profundas de nuestro sufrimiento. Hoy Uruguay enfrenta desafíos que no desaparecen con un gol ni con una clasificación mundialista. La situación de calle crece, la inseguridad preocupa cada vez más, el narcotráfico avanza sobre los sectores más vulnerables y las respuestas parecen limitarse muchas veces a la mitigación antes que a la transformación de las causas. La educación pública, herramienta histórica de movilidad social y construcción democrática, atraviesa dificultades profundas. Mientras se multiplican estructuras, cargos ...