Frente a la política seguida contra las personas en situación de discapacidad: YO ACUSO ! Escribe el Profesór Andrés Freire
Hace ya muchos años, frente a la injusticia, la corrupción y la impunidad, la voz de un escritor se levantó airada y airosa para exigir justicia. Abrió así una pequeña ventana que terminó transformándose en puerta.
Obviamente, no pretendo igualarlo; soy apenas un profesor de Historia, un activista político de un partido minoritario, creyente, esposo, padre y militante por los derechos de las personas en situación de discapacidad: la “minoría” más importante que existe, permanentemente ninguneada, invisibilizada y postergada. Yo no soy nadie, pero si Dios pudo hacer hablar a un burro, hay palabras que yo también puedo y debo decir.
Yo acuso a la clase política uruguaya, en su totalidad, de utilizar la discapacidad como botín para el reparto de cargos y prebendas bajo siglas cada vez más complejas que no resuelven la vida de nadie, excepto las cuentas bancarias de quienes ingresan al sector público financiados con recursos de todos.
Yo acuso al Presidente de la República por violar la palabra empeñada y no implementar de forma efectiva el Pase Libre Nacional para las personas en situación de discapacidad.
Yo acuso a los responsables de los tres poderes del Estado por su inacción frente al escándalo del incumplimiento sistemático de la Ley Nº 18.651. Mientras la ley se ignora, el BPS vulnera diariamente el Artículo 5 de dicha norma, negando pensiones mediante reglamentaciones que la contradicen. Hay familias que llevan cuatro años esperando una visita técnica para determinar si les corresponde o no un asistente personal.
Yo acuso a los directorios de las empresas públicas, entes autónomos, servicios descentralizados, ministerios y empresarios privados por incumplir sistemáticamente con los cupos de empleo establecidos por ley.
Yo acuso a los sucesivos directorios del BPS, a sus gerencias y servicios médicos, por una política sistemática de denegación de prestaciones; por tener el "NO" como respuesta predeterminada y por actuar desde una perspectiva contraria a los Derechos Humanos.
Yo acuso a los responsables de las políticas de vivienda de nuestro país por no ejecutar planes de vivienda asistida e integrada socialmente para las personas con discapacidad.
Yo acuso a quienes determinan la política de Salud Mental por no implementar casas de medio camino públicas y dentro del sistema mutual como dispositivos de atención obligatorios dentro de las prestaciones del FONASA.
Yo acuso a los jerarcss del diálogo social sobre seguridad social por no decir una palabra respecto a las pensiones miserables que perciben algunas personas en situación de discapacidad, cuando muchas veces hay miles de pesos en medicamentos, pañales, terapias, desplazamientos en taxis. Etc etc.
Reconozco que en todos los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil existen personas de bien que llevan esta causa en el corazón; personas que creen en la Justicia y en la obligación ante Dios por nuestros prójimos más necesitados. Pero son minoría. A veces logran una ley que rara vez se cumple, o un fallo judicial aislado. Quienes realmente mandan son aquellos que, de forma inconfesable, parecen seguir creyendo en la eugenesia del descarte.
A los que se sientan identificados con esta acusación, los invito a compartirla.
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