El Mundial: el gran negocio de la pasión ajena. Por Marcelo Rubéns Balboa
Mientras muchos gritan gol,miles gritan de dolor. Marcelo Rubéns Balboa La verdadera victoria comienza cuando la pasión no sustituye a la conciencia.] Cada cuatro años,el planeta parece detenerse. Las banderas cubren balcones y ventanas,los rostros se pintan con colores patrios y millones de trabajadores depositan sus esperanzas,sus alegrías y sus frustraciones en noventa minutos de fútbol. El Mundial se presenta como la gran fiesta de la humanidad. Pero detrás de la euforia colectiva existe una realidad mucho menos romántica: la industria multimillonaria que convierte la pasión popular en una fuente inagotable de ganancias para una minoría privilegiada. El proletariado consciente pierde la consciencia durante un mes. Se entrega a un ritual cuidadosamente construido para anestesiar,aunque sea temporalmente,el peso de su propia realidad. Durante ese tiempo,las preocupaciones cotidianas parecen postergarse: los salarios insuficientes,la precarización laboral,...