Tenés que ser una bestia para tocar el glaciar Perito Moreno. Por Victor Hugo Morales
Una gota de tinta que se lanzara hacia esa inmaculada montaña y deberían juzgar al autor como un criminal de la naturaleza.
Un día Adorni y la escribana serán una anécdota. Los Milei serán juzgados. Caputo, Sturzenegger, el otro Caputo, Bullrich, Monteoliva.
Pero mientras tanto, qué desastre. Cuántas derrotas acumulamos con estos personajes grotescos, infames. Participan de guerras, roban a manos llenas, insultan, escupen sobre la Constitución, piden plata todos los días, nos endeudan, hambrean y, como corolario, nos viven tomando el pelo.
Ayer la escribana era de opereta. Adorni esperaba que siguiera las instrucciones, pero no era fácil arreglar el entuerto de Adorni y la señora, los viajes, los hoteles, las fechas, los aviones, los programas de televisión del amigo de la TV Pública y los salarios de sus jubiladas prestamistas.
¿Qué hacía medio periodismo de la Argentina interrogando a esa mujer que tenía que salvar su propio pellejo, además del de Adorni? Adorni, que esperaba comiéndose las uñas en Casa Rosada hasta que saliera el abogado que tenía dentro del juzgado. Ansioso de saber si el plan caminaba, si la escribana amiga había sido lo suficientemente piola como para engatusar fiscales.
Nos está haciendo falta el coraje de un iraní parado sobre el puente en el que iban a caer las bombas de Trump.
El país parado ante la señora Nechevenko y, con pico y pala, los diputados del régimen corporativo tirando abajo la riqueza pura de los glaciares y el agua para ver si juntan unos pesos más y pagarle la cuota del interés de este mes o del otro a los bandidos del FMI.
Y en la calle, palos y gases, los escudos de los gendarmes pechando jubilados como una barredora humana que se lleva por delante los derechos, los cuerpos vacilantes de personas de 70 y 80.
Porque si sos capaz de tirar abajo el vestido blanco de los glaciares para arroparlos con gente de casco que se mete en la tierra para sacar minerales que se llevan otros, si tenés diputados capaces de semejante canallada, si le sacás el pan de la boca a los más vulnerables, no tenés otra que molerlos a palos.
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