En el imperio no se puede confiar ni un tantito asi. Por Marcelo Rubéns Balboa desde Uruguay
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| Marcelo Rubéns Balboa |
No era una frase lanzada al viento ni una consigna vacía.
Era la conclusión de quien conoció de cerca el funcionamiento del imperialismo estadounidense y comprendió que sus compromisos duran únicamente mientras sirven a sus intereses.
La reciente reanudación de las hostilidades por parte de Estados Unidos,apenas unas semanas después de la firma
de un memorando de entendimiento que supuestamente
abría el camino hacia un acuerdo definitivo,vuelve a demostrar una realidad histórica que muchos insisten en ignorar.
Para Washington,los tratados,
los altos al fuego y las negociaciones son herramientas tácticas,no compromisos éticos.
Se respetan mientras resulten convenientes; cuando dejan de serlo,se rompen sin el menor escrúpulo.
No es un hecho aislado.
La historia del último siglo está llena de ejemplos en los que Estados Unidos ha firmado acuerdos para luego incumplirlos,ha promovido negociaciones mientras preparaba nuevas agresiones o ha utilizado la diplomacia como un mecanismo para ganar tiempo y reorganizar su estrategia militar y política.
Por eso resulta ingenuo pensar que el imperialismo actuará guiado por principios de buena fe.
Su lógica no responde al derecho internacional ni al bienestar de los pueblos. Responde a intereses geopolíticos,económicos y militares.
Allí donde existen recursos estratégicos,posiciones de poder o gobiernos que desafían su hegemonía,aparecen las sanciones,las amenazas,los bloqueos y,cuando lo consideran necesario,la guerra.
Quienes aún creen que el imperialismo puede convertirse en un garante de la paz deberían revisar la historia con mayor detenimiento.
No basta con escuchar los discursos oficiales ni dejarse llevar por la propaganda de los grandes medios.
Los hechos hablan por sí solos,y una vez más muestran la enorme distancia que existe entre las palabras y las acciones de Washington.
El Che no hablaba desde el odio,sino desde la experiencia revolucionaria y el análisis político.
Su advertencia conserva hoy una vigencia extraordinaria.
Confiar ciegamente en el imperialismo significa ignorar décadas de intervenciones,
golpes de Estado,invasiones y promesas incumplidas.
Los pueblos que luchan por su soberanía tienen el deber de aprender de la historia.
Porque quien olvida las lecciones del pasado termina pagando nuevamente el precio de la ingenuidad.
Pero,Irán lo sabía,y sus dirigentes no padecen de esa ingenuidad,los estaban esperando y,la agresión de los EEUU y su principal socio,el ente sionista,ya están sufriendo las consecuencias. Irán respondió con total contundencia,su capacidad de respuesta está,no solo intacta,si no que se dispara al instante. ¿Todavía no entendieron que no pueden ganar esta guerra?,pues me temo que está vez se duplicará el costo,no solo para el imperio,también para sus aliados de la región que prestan sus territorios para lanzar los ataques; traidores,gusanos que se alimentan de la manzana podrida del amo imperial.
El demente de la Casa Blanca está tenzando demasiado la cuerda y se le va a partir.
Los persas,con sus siglos de luchas y de sangre a cuestas,no van a entregar su soberanía ¡Jamás se rendirán!
Hoy,más que nunca,las palabras del Che resuenan con fuerza: "En el imperio no se puede confiar ni un tantito así".
La realidad vuelve a darle la razón.
Marcelo Rubéns Balboa

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