Y tarde o temprano, cada uno termina encontrándose con las reglas que ayudó a construir. Por el Prof. Daniel Rey desde Uruguay
![]() |
| Profesor Daniel Rey |
La posibilidad existía. La voluntad también.
Sin embargo, en el marco de los acuerdos internos de la CSEU, y particularmente entre FENAPES y AFUTU —sindicato en el que militaba entonces, en el que milito hoy y al que sigo afiliado—, se tomó una decisión que terminó impidiendo nuestra participación.
Y conviene decirlo claramente: aquello no fue simplemente una discusión sobre nombres o capacidades. Había una arquitectura de acuerdos políticos ya construida. Se discutía quién ocupaba el primer lugar, quién el segundo, quién representaba a cada sector… pero siempre dentro de la misma estructura previamente acordada.
L. Genta y yo quedamos afuera de ese esquema. Un día de lluvia, viaje hasta Montevideo, redactamos las dos notas de solicitud, las llevamos al Local Sindical y allí, AFUTU nos dio la espalda.
Pasaron cinco años.
Hoy me entero —y pude corroborarlo— de una paradoja que la política suele regalar: quien en aquel momento puso mayor empeño en impedir nuestra participación, hoy no estaría obteniendo el respaldo sindical necesario para integrar una lista y busca, incluso, la posibilidad de presentarse bajo el paraguas de AFUTU, incluso sin él, la ambición no tiene límites.
Lo planteo porque estas situaciones deberían servirnos para reflexionar sobre determinadas formas de construir representación sindical.
Cuando las decisiones dejan de sustentarse en proyectos, ideas, trayectorias y representación genuina de los trabajadores, y pasan a depender fundamentalmente de equilibrios entre sectores, lugares reservados y acuerdos previamente establecidos, tarde o temprano las contradicciones aparecen.
En 2021 algunos decidían quién podía participar y quién debía quedar afuera.
Cinco años después, algunos de aquellos que cerraban puertas necesitan que otros se las abran.
La vuelta es clarita. La política tiene mucho de ida y vuelta.
Quizás por eso convendría recordar algo elemental: las estructuras pueden servir circunstancialmente para excluir a alguien, pero nadie debería sentirse propietario permanente de ellas.
Porque los lugares cambian, los acuerdos cambian y las correlaciones de fuerzas también.
Y, tarde o temprano, cada uno termina encontrándose con las reglas que ayudó a construir.......

Comentarios
Publicar un comentario