CELEBRAR LA DERROTA DEL BOLSONARISMO NO ES CELEBRAR UN TRIUNFO DE LA IZQUIERDA. Por Prof. Daniel Rey desde Uruguay
A raíz de una publicación que compartí con una imagen de Javier Milei y la frase «Tristeza não tem fim», quiero dejar clara mi posición política.
Mi satisfacción por el resultado electoral en Brasil no significa que comparta el gobierno de Lula ni su orientación ideológica. Mucho menos que considere su victoria como un triunfo de la izquierda.
Para mí, Lula no representa a la izquierda. Y vale recordar que él mismo, en junio de este año, durante una conversación en la cumbre del G7, afirmó: «Eu nunca fui esquerdista» (Yo nunca fui izquierdista).
Considero que Lula representa un proyecto progresista de centro, que administra el sistema existente sin plantear transformaciones estructurales profundas. Algo similar ocurre en Uruguay, donde, a mi entender, tenemos un gobierno progresista de centro, incluso con una orientación más cercana a la derecha que la del propio gobierno brasileño.
Entonces, ¿qué celebré?
Celebré que el bolsonarismo no lograra recuperar el poder. Celebré la derrota electoral de un proyecto político que considero autoritario, con expresiones neofascistas y profundamente reaccionarias, que representa un peligro para los derechos y las conquistas democráticas del pueblo brasileño.
Pero no confundamos las cosas.
Estar en contra del bolsonarismo no significa ser partidario de Lula. Así como rechazar a Milei no implica necesariamente compartir el proyecto político de quienes se le oponen.
Tampoco todo lo que se presenta como progresista es de izquierda. Para mí, ser de izquierda implica mucho más que administrar el capitalismo con algunas políticas sociales. Implica cuestionar las estructuras de poder, enfrentar la concentración de la riqueza y promover transformaciones profundas en favor de los trabajadores y de las grandes mayorías.
Por eso, mi alegría no es por una supuesta victoria de la izquierda brasileña. Es por la derrota del proyecto político de Bolsonaro.
Y esa diferencia, para quienes sostenemos una concepción de izquierda verdaderamente transformadora, es fundamental.
No confundamos progresismo con izquierda, ni una derrota electoral de la extrema derecha con una transformación social.
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