Rendición de cuentas: el ajuste y el relato del gobierno. Por Pablo Hernández
| Pablo Hernández |
¿Cuál es la diferencia con un gobierno de derecha?
La respuesta es: hay que hacer lo mismo pero disfrazarlo de palabras que suenen bien y si se puede, ponerle brillantina.
Por eso en lugar de decir “ajuste”, hablan de “recortar la grasa, no la carne” (Jorge Díaz) o “pelear para que no sea gasto cero” (Orsi).
El gobierno habla de dejar de hacer algunos gastos en ministerios para poder financiar otros, principalmente vinculados al asistencialismo y lo que puedan transar con la derecha sobre el llamado “diálogo social”.
Lo que hace ruido en estos discursos es que quienes lo pronuncian son gobernantes y además antes de dar a conocer el proyecto.
Es decir, el gobierno quiere instalar en el debate público, la discusión de dónde sacar para poder financiar otros gastos, pero ese debate, es para cuando el proyecto ingrese en el Parlamento.
El 30 de junio, vence el plazo para que el gobierno envíe el proyecto de Ley de Rendición de Cuentas, y el margen de maniobra para aumentar el gasto público es libre (dentro de lo posible) y una vez que el proyecto ingrese al Parlamento, éste podrá proponer reasignaciones de gasto (sacar dinero de una parte del Estado, para pasarle a otro).
Hablar en esta etapa de reasignar gastos, es decir de otra forma que la Rendición de Cuentas que envíe el gobierno será de gasto cero y con la reasignación de gastos digerida antes de la etapa parlamentaria.
Así las cosas, los legisladores van a estar más de balde que de costumbre.
El año pasado, las reasignaciones de gastos que se aprobaron, eran de partidas contenidas en los ministerios, principalmente Economía y Finanzas. No hay que dejarse engatusar con este planteo de redistribuir las migajas antes de tiempo, esta es la nueva trampa del Frente Amplio y del FMI a través de Gabriel Oddone.
Lo que el gobierno no dice
Más allá de los relatos del gobierno y del discurso del “no se puede hacer otra cosa” por la situación mundial y el casi estancamiento de la economía y la rebaja en la recaudación.
Hay que insistir en abrir el debate público sobre las obscenas exoneraciones fiscales que embolsa el capital gracias a la ley de inversiones, la ley forestal y la ley de zonas francas, que se llevan hasta USD7.000 millones por año.
Hay que seguir denunciando que el costo del Estado recae sobre el pueblo trabajador: los impuestos que más recaudan son el IVA y el IRPF al sueldo mientras en pleno mes de la memora, el gobierno volvió a inyectar USD 500 millones a la Caja Militar y mientras las AFAP amasan fortunas que le quitan a los trabajadores y que invierten en deuda pública, es decir que las AFAP usan el dinero de los trabajadores para especular y ¡los intereses que ganan también se lo pagan los trabajadores que financian al Estado con los impuestos!.
Y ni hablemos del pago religioso de la deuda externa oprobiosa y fraudulenta que es casi el 60% del PBI.
Grasa es Orsi disfrazado en el portaviones yanki, o su camioneta de 80 lucas verdes, las maniobras de Arím para no pagar contribución o las avivadas de Cecilia Cairo con la casa.
¿Y los votos que faltan?
En la Cámara de Diputados, el Frente Amplio no tiene la mayoría, y su mayor aliado parlamentario Cabildo Abierto, está exigiendo que los “pobres viejitos” de Domingo Arena (asesinos y torturadores de la Dictadura Militar Fascista) puedan irse para su casa; ese es el precio que pone a los votos para esta rendición de cuentas.
En abril, el gobierno envío el proyecto de reforma del Código del Proceso Penal que contenía la libertad anticipada para todos los delitos, incluyendo a los milicos fascistas a ver si pasaba… pero las organizaciones vinculadas a la lucha por Verdad y Justicia denunciaron la maniobra y el gobierno reculó en chancletas.
Como siempre: sólo queda la lucha
La salud, la educación, la vivienda casi no tuvieron aumento, el magro aumento presupuestal se lo llevan políticas asistencialistas y la represión mientras la Ley de Violencia hacia las Mujeres Basada en Género sigue sin presupuesto desde su creación en 2017.
El desafío, es desatar la lucha antes de que el proyecto llegué al Parlamento, para arrancarle recursos al gobierno porque plata hay, el problema es que se la llevan los monopolios imperialistas que vienen a “hacerse la América” a un país lleno de exoneraciones tributarias, secreto bancario y despido libre.
Y si se desata después, será muy difícil, con menos margen, pero también vale. El pueblo crece desde la lucha obrera, social y popular y con una izquierda consecuente que sea herramienta política para los cambios, no desde una izquierda cuyos gobernantes se compran autos de lujo y una fuerza política que los justifica y defiende.
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